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miércoles, 24 de mayo de 2023

TERESA AZPIAZU Y PAUL


Teresa Azpiazu y Paul, profesora, escritora, política y académica. Nació en Cádiz en 1862 y murió en Málaga en 1949 a los 87 años de edad. Fue conocida por ser la primera mujer concejal del Ayuntamiento de Málaga a partir del año 1924,​

Formación. Se formó académicamente en Francia.

Docencia. A los 18 años abrió un centro educativo privado y a partir de los 24 se dedicó a la enseñanza pública. En 1901 se trasladó a Málaga tras ganar una plaza de profesora Numeraria de Letras en la Escuela Normal Superior de Maestras en la ciudad, de la cual fue directora 1914 y 1926, Ganó gran prestigio como docente, siempre en defensa de la formación de las clases más humildes y el papel de la mujer. Dio clases a Victoria Kent, a la que pudo influir en su lucha como mujer.

Política. El Doctor José Gálvez Ginachero, a la sazón alcalde de Málaga, le pidió que entrara en política cuando Teresa ya contaba con 62 años y tenía el respeto de la ciudad profesionalmente. Ella aceptó y fue la principal promotora del Instituto Malagueño para Ciegos, Sordomudos y Anormales, que ayudaba sobre todo a niños con discapacidades. Siempre luchó por el derecho a voto de las mujeres y el papel de la mujer en la sociedad.

Publicaciones y divulgación. Aparte de su labor como docente, fue escritora, conferenciante, autora de artículos en la prensa local y promotora de la cultura en todas sus variedades.

Academias. En 1916 ingresó en la Sociedad Malagueña de Ciencias.

Reconocimientos honoríficos

  • En 1925 se le concedió la Gran Cruz de Alfonso XII.

  • En 1930 le concedieron la Medalla de Plata al Mérito en el Trabajo.

  • En su honor la Escuela de Magisterio de Málaga pasó a llamarse Escuela de Magisterio Teresa Azpiazu y Paul.

  • En su honor el Ayuntamiento creó las Becas Azpiazu para estudiantes de magisterio con pocos recursos. 

 

miércoles, 19 de junio de 2019

Manuel del Campo del Campo



Manuel del Campo del Campo, músico, compositor, maestro, catedrático y académico. Nacido en Málaga en 1930.
Su labor musical abarca todas las facetas: pianista, compositor, pedagogo, conferenciante, investigador, crítico musical y autor de numerosas publicaciones sobre músicos y efemérides malagueñas.

Familia

Formación académica

Estudió Magisterio

Formación musical

Ingresó en el Colegio de los Agustinos y comenzó a practicar que tenía su madre a los 14 años. Cursó los estudios musicales oficiales Málaga y en Madrid, ampliando posteriormente  en Italia y Hungría y consiguiendo en el curso 1952/53 el Premio Nacional Fin de Carrera de Bellas Artes.

Docencia

Entre 1955 y 1957 aprobó las oposiciones al Conservatorio y a la Escuela Normal.
Del Campo ha sido profesor y catedrático del Conservatorio Superior de Málaga y de la  Escuela Universitaria de Magisterio, de la que también fue director.
De 1981 a 1984 ocupó el puesto de vicerrector de la Universidad de Málaga.

Músico

Su labor musical abarca todas las facetas: pianista, compositor, pedagogo, conferenciante, investigador y crítico musical. También fue director facultativo de la Sociedad Filarmónica de Málaga.
Publicaciones y divulgación

Es autor de numerosas publicaciones sobre músicos y efemérides malagueñas. Como crítico musical ha trabajado en el Diario Sur.

Academias

Desde 1967 es académico de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo de la que también ha sido secretario y, desde 2006 a 2015, presidente.
Desde el año 2002 es Académico Correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de Granada.

Premios

- Premio “Manuel de Falla” especialidad de Radio en 1972,
- Premio  “Málaga  de Investigación” en 1969
- Premio Ciudad de Málaga, que otorga el Ayuntamiento  a la mejor labor musical del año en 1989.

Reconocimientos honoríficos
  • Encomienda de la Orden de Alfonso X el Sabio
  • Medalla de Oro de la Cruz Roja Española en 1968.
Donación

En 2014 realizó una donación junto con Miguel Ángel Piédrola Orta, al Museo Interactivo de la Música de Málaga de una mediateca de más de tres mil libros, partituras, discos de vinilo y Cds de música.



viernes, 3 de mayo de 2019

Francisco Giner de los Ríos



FRANCISCO GINER DE LOS RÍOS

Pedagogo, filósofo, jurista y renovador de la educación española

Francisco Giner de los Ríos nació en Ronda (Málaga) el 10 de octubre de 1839 y falleció en Madrid el 18 de febrero de 1915. Pedagogo, filósofo, jurista, escritor y catedrático universitario, fue una de las figuras más destacadas del pensamiento liberal español del siglo XIX y uno de los principales impulsores de la renovación educativa, científica y cultural de España. Su nombre está indisolublemente unido a la fundación de la Institución Libre de Enseñanza (ILE), proyecto que defendió una educación independiente, abierta al conocimiento científico y orientada a la formación integral de la persona.

Orígenes familiares y formación

Fue el primogénito de Francisco Giner de la Fuente, funcionario de Hacienda, y de Bernarda de los Ríos Rosas, hermana del destacado político liberal Antonio de los Ríos Rosas. Los sucesivos destinos profesionales de su padre motivaron que cursara sus primeros estudios en distintas ciudades españolas.

Realizó parte de la enseñanza secundaria en Cádiz y Alicante y prosiguió su formación en Barcelona y Granada. En la Universidad de Granada estudió Derecho y Filosofía y Letras, y posteriormente completó su formación jurídica en Madrid, donde obtuvo el doctorado en Derecho en 1865.

En 1863 se estableció en Madrid, ciudad en la que entró en contacto con el filósofo y profesor Julián Sanz del Río, principal introductor en España del pensamiento de Karl Christian Friedrich Krause. La filosofía krausista, que ejercería una influencia decisiva en Giner, propugnaba la armonía entre el individuo y la sociedad, el perfeccionamiento moral de la persona y la transformación social mediante la educación y la libertad de conciencia.

Universidad y defensa de la libertad de cátedra

En 1867 obtuvo por oposición una cátedra de Filosofía del Derecho y Derecho Internacional en la Universidad Central de Madrid. Su trayectoria académica quedó pronto vinculada a la defensa de la libertad de pensamiento y de enseñanza, principios que entraron en conflicto con las disposiciones gubernamentales destinadas a limitar la autonomía del profesorado universitario.

En 1868, Giner se solidarizó con los profesores sancionados por negarse a someter sus enseñanzas a las restricciones ideológicas impuestas por el Gobierno y fue separado temporalmente de su cátedra. Tras la Restauración borbónica, en 1875, volvió a enfrentarse a las autoridades académicas y políticas por la defensa de la libertad de cátedra. Como consecuencia, fue detenido y confinado junto con otros profesores en el castillo de Santa Catalina, en Cádiz.

Este episodio contribuyó a consolidar su convicción de que la renovación intelectual de España exigía crear espacios educativos independientes de las imposiciones políticas, religiosas y doctrinales. Restituido en su cátedra en 1881, mantuvo, no obstante, su compromiso con un modelo educativo sustentado en la autonomía intelectual y la formación libre del alumnado.

La Institución Libre de Enseñanza

En 1876, Giner de los Ríos, junto con un grupo de profesores e intelectuales entre los que figuraban Gumersindo de Azcárate y Nicolás Salmerón, fundó la Institución Libre de Enseñanza. Concebida inicialmente como un proyecto universitario independiente, la Institución orientó progresivamente su actividad hacia la enseñanza primaria y secundaria, convirtiéndose en uno de los principales focos de renovación pedagógica de la España contemporánea.

Giner fue su principal inspirador y director intelectual. La ILE defendía la libertad de cátedra, la independencia de la investigación científica, el respeto a la conciencia individual y una enseñanza ajena al adoctrinamiento. Su propuesta pedagógica rechazaba la primacía de la memorización y los exámenes mecánicos, y otorgaba especial importancia a la observación, la experimentación, el diálogo y la participación activa del alumnado.

La educación debía atender al conjunto de las capacidades humanas —intelectuales, físicas, morales y sociales— y contribuir a formar personas autónomas, responsables y comprometidas con la sociedad. En consonancia con estos principios, la Institución promovió la coeducación, el reconocimiento de la mujer en el ámbito educativo y el contacto directo con la naturaleza, el arte y el patrimonio cultural.

La influencia de Giner trascendió las aulas de la Institución. Su pensamiento contribuyó a impulsar un amplio movimiento de modernización que relacionó educación, ciencia, cultura y reforma social, y que encontró continuidad en numerosos discípulos y colaboradores, entre los que destacó Manuel Bartolomé Cossío.

Renovación pedagógica, viajes y conocimiento de la naturaleza

Uno de los rasgos más característicos del ideario de Giner fue su defensa de una enseñanza vinculada a la experiencia directa. Las excursiones escolares, los paseos por el campo, la observación del paisaje y el conocimiento del patrimonio constituían instrumentos educativos fundamentales. Frente a una enseñanza exclusivamente libresca, proponía aprender mediante la contemplación, la conversación, la investigación y el contacto con el entorno.

En el verano de 1883 participó, junto con Manuel Bartolomé Cossío, profesores y alumnos de la Institución, en una extensa excursión que recorrió diversas regiones españolas, desde la sierra de Guadarrama hasta la cornisa cantábrica, Asturias, los Picos de Europa, Galicia y otros territorios, con la intención de llegar a Lisboa. Aquella experiencia reflejó su concepción del viaje como una forma de aprendizaje integral, capaz de unir geografía, historia, arte, ciencia y convivencia.

Sus contactos con las corrientes pedagógicas europeas reforzaron asimismo su voluntad de abrir la educación española a las experiencias internacionales. En 1884 asistió con Cossío al Congreso Pedagógico Internacional de Londres y posteriormente realizó viajes por distintos países europeos acompañado de colaboradores y alumnos. Estas iniciativas favorecieron el conocimiento de otros modelos educativos y contribuyeron a la difusión de prácticas pedagógicas renovadoras.

Una influencia decisiva en la cultura y la ciencia españolas

La obra de Giner y la actividad de la Institución Libre de Enseñanza contribuyeron a crear un ambiente intelectual favorable a la modernización científica, educativa y cultural. Entre las iniciativas vinculadas a este movimiento destacó el Museo Pedagógico Nacional, creado en 1882 y dirigido por Manuel Bartolomé Cossío, que desempeñó un papel relevante en la renovación de los métodos de enseñanza y en la formación del profesorado.

A comienzos del siglo XX, esta corriente encontró nuevas vías de desarrollo mediante la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, creada en 1907, y la Residencia de Estudiantes, puesta en marcha en 1910. Estas instituciones favorecieron la investigación, el intercambio con centros extranjeros, la formación de jóvenes investigadores y la difusión de nuevas corrientes científicas y culturales. Aunque no todas fueron fundadas directamente por Giner, su pensamiento y la tradición institucionista contribuyeron de manera importante al ambiente intelectual del que surgieron.

La labor de Giner se extendió también a la reflexión jurídica, filosófica, política, artística y literaria. Su producción escrita comprende ensayos y estudios en los que abordó la educación, el derecho, la ética, la estética y la organización de la sociedad. Su influencia se manifestó tanto en sus publicaciones como en su actividad docente y en la formación de varias generaciones de educadores e intelectuales.

Obra escrita y pensamiento

Giner desarrolló una extensa obra ensayística, caracterizada por la relación entre reflexión filosófica y preocupación práctica por la educación y la vida pública. Sus escritos abordaron cuestiones jurídicas, políticas, pedagógicas, artísticas y literarias, y contribuyeron a definir una concepción de la enseñanza basada en el desarrollo autónomo del individuo y en la responsabilidad moral del educador.

Entre las ediciones de referencia de su pensamiento figuran la Antología pedagógica, preparada por Francisco J. Laporta, y los Ensayos, editados por Juan López-Morillas. También tuvo especial relevancia el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, medio de difusión de ideas, experiencias pedagógicas y aportaciones intelectuales relacionadas con el proyecto institucionista.

Últimos años, represión y recuperación de su legado

Francisco Giner de los Ríos falleció en Madrid en febrero de 1915, sin haber podido contemplar el desarrollo de muchas de las iniciativas que su pensamiento había contribuido a inspirar. En 1916 se creó la Fundación Francisco Giner de los Ríos con el propósito de preservar su obra y dar continuidad a la labor educativa de la Institución Libre de Enseñanza.

La Guerra Civil y la posterior dictadura franquista interrumpieron gravemente esta trayectoria. La Institución fue disuelta oficialmente en 1940 y sus bienes fueron incautados; sus planteamientos educativos quedaron proscritos y numerosos profesores vinculados a aquella tradición sufrieron depuración, exilio o marginación. Pese a ello, el legado institucionista pervivió en parte gracias a sus antiguos alumnos, colaboradores y exiliados.

Durante la Transición democrática se recuperó progresivamente la actividad de la Fundación y se restablecieron las condiciones para la difusión de este patrimonio intelectual. La recuperación de su obra permitió reconocer de nuevo la importancia de Giner en la historia de la educación y en la evolución del pensamiento liberal español.

Legado y reconocimiento

Francisco Giner de los Ríos ocupa un lugar destacado entre los grandes renovadores de la educación española. Su concepción de la enseñanza como un proceso integral, basado en la libertad, la ciencia, la convivencia, el respeto a la conciencia y el desarrollo de la autonomía personal, influyó en instituciones y generaciones de educadores mucho más allá de la Institución Libre de Enseñanza.

Su legado se proyecta asimismo en la defensa de una cultura abierta al intercambio internacional, en la importancia concedida a la investigación y en la convicción de que la educación constituye una herramienta esencial para el progreso social. La huella de su pensamiento permanece en la historia contemporánea española como una de las aportaciones más significativas a la modernización pedagógica y cultural.

Para Málaga y, en particular, para Ronda, su figura representa un motivo de especial reconocimiento. Nacido en tierras malagueñas, Giner de los Ríos alcanzó una dimensión intelectual nacional e internacional sin perder el vínculo biográfico con su lugar de origen. Su trayectoria lo sitúa entre los malagueños ilustres cuya contribución a la cultura y al pensamiento merece ser preservada y difundida.